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Cuaresma

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Title: Cuaresma Subject: Espiritual Author: Rocio Figuerero Last modified by: Rocio Figuerero Created Date: 2/24/2006 8:29:53 PM Document presentation format – PowerPoint PPT presentation

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Tags: cuaresma | islam | jesus

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Transcript and Presenter's Notes

Title: Cuaresma


1
(No Transcript)
2
Para los judíos, Abraham es considerado un
ancestro y reconocido como el padre del judaísmo
referido como "Nuestro Padre Abraham". Para
los cristianos, Abraham es el padre de los
creyentes, un modelo de fe (Hebreos 118-10), y
su obediencia a Dios en el sacrificio de Isaac
son vistos como un avance del ofrecimiento de
Dios de su hijo, Jesús. En el islam, Ibrahim es
considerada una de la línea de profetas
comenzando con Adán (Génesis 207). Estos
ancestros son la genealogía de Mahoma, así como
el "primer musulmán" (Surah 3), el primer
monoteísta en un mundo donde el monoteísmo
estaba perdido. También es referido en el islam
como ????? ?????? o "Nuestro Padre Abraham",
así como Ibrahim al-Hanif o Abraham el
Monoteísta. El islam sostiene que fue Ishmael
(Isma'il) (el ancestro de Mahoma) y no Isaac a
quien Ibrahim debía sacrificar. Además de su
linaje espiritual, las tribus árabes Adnanís del
norte trazan su linaje hasta Isma'il (y por tanto
Abraham).
El bahahismo lo ve como una Manifestación de
Dios, una de muchas personas en la historia que
da la profecía más certera sobre los planes de
Dios para la humanidad en ese momento. Abraham
es fundamental para la enseñanza monoteísta en
una sociedad politeísta y animista.
3
La historia de Abraham está contenida en el Libro
del Génesis 11,26 a 25,18.
4
La forma original del nombre, Abram, es
aparentemente el término Asirio Abu-ramu. El
nombre de Abraham (en hebreo ?????????,
Avraham en árabe ???????, Ibrahim) Dios (El
Padre) se lo impuso y significa padre de muchos
pueblos (Gn. 17,5) en el momento de establecer
un pacto con él que incluía su deseo de
convertirlo en el origen de un pueblo del que
sería su Dios y al que le daría la tierra de
Canaán como posesión perpetua.
5
El Señor se fijó en Abrám de un modo muy especial
y le eligió para realizar una misión
importantísima. Todo empezó un día cuando le dijo
estas palabras Sal de tu tierra, de la casa
de tu padre y de tus parientes, y ve a una
tierra que yo te mostraré. Yo te haré padre de
un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu
nombre, y serán bendecidas en ti todas las
familias de la tierra. Con esta vocación de
Abraham empieza la historia israelita. El autor
sagrado da a entender, con el relato de la
confusión de las lenguas, que la humanidad en su
mayoría seguía alejándose de Dios a pesar de la
catástrofe del diluvio, y por eso Dios se
reserva una porción fiel, que sea como la
mantenedora del fuego sagrado religioso y el
vínculo de transmisión de sus revelaciones en
orden a la salvación de la misma humanidad
descarriada.
6
Al llamarle Yahvé, le hace solemnes promesas, en
las que se halla expresado su futuro
predestinado. Así le anuncia que convertirá a
su tribu en un gran pueblo, bendiciéndole y
colmándole de bienes, haciéndole famoso, siendo
el propio Abram fuente de bendiciones para sus
hijos (Gen 12,.2). Como le envía a una tierra
desconocida, donde el patriarca pudiera temer
encontrarse con ambiente hostil, Yahvé establece
con él una alianza defensiva y ofensiva, con lo
que podrá ir tranquilo a la nueva tierra en que
va a morar Bendeciré a los que te bendigan y
maldeciré a los que te maldigan (Gen12,3a). Como
si dijera Seré amigo de tus amigos y enemigo
de tus enemigos.
7
Con la fe en estas palabras, el patriarca
recorrerá tranquilo los caminos de Canaán. Y,
como si esto fuera poco, añade Yahvé En ti
como en tronco de una descendencia gloriosa
serán bendecidos todos los pueblos (Gen 12,3b)
o acaso mejor, todos los pueblos te bendecirán,
teniéndose por dichosos de ser contados entre tus
hijos.
8
Clarísimo anuncio de una universalidad de las
promesas mesiánicas, según luego declararán los
profetas. Todas las familias de la tierra se
sentirán bendecidas al sentirse vinculadas al
tronco glorioso de Abraham. Esta bendición será
repetida varias veces, lo que indica la
importancia teológica que tiene en la mente del
autor sagrado. Así, comienza la historia de la
intervención amorosa de Dios para la salvación de
la humanidad entera de las tremendas
consecuencias del pecado original cometido por
nuestros primeros padres Adán y Eva.
9
Procedía de la ciudad de Ur de Caldea, situada a
la derecha del río Éufrates, en donde se adoraba
a la luna bajo el nombre de diosa Sim. Teraj
(Taré) tuvo tres hijos, Abram, Najor y Aram.
Según la Biblia, Taré, era de la décima
generación descendiente de Noé a través de Sem,
engendró a Abraham, Nacor y Harán. Harán engendró
a Lot sobrino de Abraham.
10
Abram se casó con Sarai. Téraj tomó a Abram y su
esposa Sarai, y a Lot, el hijo de Aram, quien
había muerto, y dejando Ur de Caldea, vino a
Jarán y vivió allí hasta su muerte, esto ocurrió
cuando Abraham tenía setenta y cinco años, fue
entonces cuando Dios le ordenó salir de su tierra
para ir al país que yo te indicaré Génesis
12,1-3.
11
Así da orden a Abram de abandonar su parentela y
encaminarse a una región nueva, aislándose del
ambiente politeísta de su familia y de los lazos
de sangre, que podían crearle dificultades en su
nueva vida con misión profética. La muerte de su
padre1 le facilita la ejecución de la orden
divina. Abram, pues, continuará en su vida
nómada, llevando sus ganados en busca de nuevos
pastos hacia la región de los cananeos.
12
Entonces, respondiendo al llamado de Dios,
Abram, con su esposa Sarai, y Lot, y el resto de
sus posesiones, fueron a la Tierra de Canaán,
entre otros lugares a Siquem (se halla en el
corazón de Canaán) y Betel, donde construyó
altares al Señor. El primer altar levantado fue
en Siquem. El segundo fue en Betel. Betel
significa casa de Dios, y ya era habitado en
el siglo XXI a.C. El nombre es religioso y
simbólico y sustituyó al primitivo de Luz 13
Después de la escisión del reino del norte, en
tiempo de Jeroboam I, Betel fue el principal
santuario del reino cismático, y allí se instaló
el becerro de oro. Por eso los profetas
cambiaron despectivamente el nombre de Bet-el
casa de Dios en Bet-awen casa de la vanidad.
13
Una hambruna estalló en Canaán, Abram viajó hacia
el sur a Egipto, y cuando había entrado al país,
temiendo ser asesinado a causa de su esposa, le
rogó a esta que dijera que era su hermana. La
noticia de la belleza de Sarai llegó hasta el
Faraón, y él la condujo a su harén, y brindó
honores a Abram en consideración a ella.
Después, sin embargo, encontrando que ella era
la esposa de Abram, la despachó ilesa, y
reprendiendo a Abram por lo que había hecho, lo
expulsó de Egipto.
14
De Egipto, Abram vino con Lot hacia Betel, y
allí, encontrando que sus rebaños y ganados
habían crecido mucho, propuso que se separaran y
fueran por sus propios caminos. Así, Lot
escogió el país alrededor del Jordán, mientras
que Abram vivió en Canaán, y vino y habitó en el
valle de Mambré en Hebrón. Ahora, a causa de
una sublevación de los reyes de Sodoma y Gomorra
y otros reyes contra Codorlahomor, rey de Elam,
después de haberle servido durante doce años,
éste en el año décimocuarto hizo una guerra
contra ellos con sus aliados, Tadal rey de
Naciones, Anrafel rey de Senaar, y Arioc rey de
Ponto. El rey de Elam salió victorioso, y había
ya llegado a Dan con Lot como prisionero, y
cargado con el botín, cuando fue alcanzado por
Abram. Con 318 hombres, el patriarca lo
sorprende, lo ataca y lo derrota, rescata a Lot
y el botín y regresa triunfante.
15
En su camino a casa, se encuentra con
Melquisedec, rey de Salem (considerado señor de
la Paz y la Justicia) quien presenta pan y vino,
y lo bendice, y Abram le da diezmos de todo lo
que tiene pero para sí mismo no se reserva
nada. Los Santos Padres de la Iglesia, la
tradición judía y el Salmo 76 (Vg 75),
identifican a la ciudad de Salem con Jerusalén.
En el relato este sacerdote-rey hace una breve
aparición siendo sacerdote de Dios, y rey de
Jerusalén, lugar donde en el futuro Dios tomará
morada. Como sacerdote, antes de la
institución del sacerdocio levítico, es quien
recibe el diezmo debido a Dios.
Como sacerdote-rey, es una prefiguración del
mismo Jesús que además de ser Profeta, también
es Sacerdote y Rey. Y con la presentación del pan
y el vino, marca lo que después será el
sacerdocio instituido por Cristo y que sustituirá
al sacerdocio levítico.
16
Dios promete a Abram que su descendencia será
como las estrellas del cielo y que él poseerá la
tierra de Canaán. Pero Abram no ve cómo será eso,
porque ya se ha vuelto viejo. Entonces la
promesa es garantizada por un sacrificio entre
Dios y Abram, y por una visión y una
intervención sobrenatural durante la noche.
17
Sarai, quien había envejecido y había abandonado
la idea de parir hijos, persuadió a Abram a
tomar a su criada, Agar. Él así lo hace, y Agar
estando encinta, desprecia a la estéril Sarai.
Sarai la maltrata por esto, así que ella huye
al desierto, pero es persuadida a regresar por un
ángel que la conforta con promesas de grandeza
del hijo que va a dar a luz. Ella retorna y da a
luz a Ismael. Trece años más tarde, Dios se
aparece a Abram y le promete un hijo de Sarai, y
que su posteridad será una gran nación. Como
signo, le cambia el nombre de Abram por Abraham,
el de Sarai por Sara, y ordena el rito de
circuncisión.
18
Un día después, estando sentado Abraham en su
tienda, en el valle de Mambré, Yahveh se le
aparece con dos ángeles en forma humana. El les
muestra su hospitalidad. Entonces de nuevo le es
renovada a Abraham la promesa de un hijo llamado
Isaac. La envejecida Sara escucha con
incredulidad y se ríe.
19
Entonces se le informa a Abraham sobre la
inminente destrucción de Sodoma y Gomorra debido
a sus pecados, pero obtiene de Yahveh la promesa
de que no las destruirá si encuentra diez justos
allí. Abraham, nos ofrece el primer ejemplo de
oración, en el episodio de intercesión por la
ciudad de Sodoma y Gomorra (Gen 18) . Esta es el
poder de la oración que expresa el deseo de
salvación que Dios tiene siempre hacia el hombre
pecador.
20
Después de esto, Abraham se desplaza hacia el sur
a Gerara, y temiendo nuevamente por su vida dice
de su esposa, "ella es mi hermana". El rey de
Gerara, Abimelec, envía por ella y la toma, pero
conociendo en un sueño que ella es la esposa de
Abraham, la regresa sin tocarla, y lo reprende y
da regalos.
21
En su ancianidad Sara da a Abraham un hijo,
Isaac, y es circuncidado en el octavo día.
22
Mientras él es todavía joven, Sara está celosa,
viendo a Ismael jugando con el pequeño Isaac,
así que procura que Agar y su hijo sean
arrojados fuera. Entonces, Agar habría dejado a
Ismael perecer en el desierto, si un ángel no la
hubiese animado hablándole del futuro de su hijo.
23
Abraham está próximo a sostener una disputa con
Abimelec acerca de un pozo en Bersabee, la cual
termina en un convenio entre ellos. Fue después
de esto que tiene lugar la gran prueba de fe de
Abraham. Dios le manda sacrificar a su único hijo
Isaac. Cuando Abraham tiene su brazo levantado y
está en el acto de golpear, un ángel del cielo
detiene su mano y le hace la más maravillosa
promesa de la grandeza de su posteridad como
consecuencia de su completa fe en Dios.
24
Sara muere a la edad de 127 años, y Abraham,
habiendo comprado a Efrón el Hitita la cueva en
Macpela cerca de Mambré, la sepulta allí. Su
propia carrera no está aún enteramente terminada,
pues primero que todo toma una esposa para su
hijo Isaac, Rebeca de la ciudad de Nacor en
Mesopotamia. Luego él se casa con Cetura, vieja
como él, y de ella tiene seis hijos. Finalmente,
dejando todas sus posesiones a Isaac, muere a la
edad de 170 años, y es sepultado por Isaac e
Ismael en la cueva de Macpela.
25
Punto de vista del Antiguo Testamento Abraham
puede ser referido como el punto de arranque o
fuente de la religión del Antiguo Testamento.
De modo que desde los días de Abraham, los
hombres se acostumbraron a hablar de Dios como el
Dios de Abraham, mientras que no encontramos a
Abraham refiriéndose en la misma forma a
cualquiera anterior a él. (Gen 24 12 26, 24
31, 42 Ex. 3, 6). Abraham es así escogido
como el primer comienzo o fuente de la religión
de los hijos de Israel y el origen de su cercana
relación con Yahveh, a causa de su fidelidad, fe
y obediencia y a Yahveh, y por la promesa de Dios
a él y a su descendencia.
Así, en Génesis 15, 6, se dice "Abram creyó en
Dios, y ello le fue reputado en justicia".
26
Esta fe en Dios fue demostrada por él cuando dejó
Jarán y viajó con su familia al país desconocido
de Canaán. Fue probada fundamentalmente cuando
estuvo dispuesto a sacrificar a su único hijo
Isaac, en obediencia a un mandato de Dios. Fue
en esa ocasión cuando Dios dijo "Porque tú no
has perdonado a tú único hijo engendrado por amor
a mí, Yo te bendeciré" etc. (Gen 22, 16-17).
Es a esta y otras promesas hechas tan a menudo
por Dios a Israel, que los escritores del
Antiguo Testamento se refieren una y otra vez en
confirmación de sus privilegios como el pueblo
escogido.
Estas promesas, que se registra haber sido hechas
no menos de ocho veces, son que Dios dará la
tierra de Canaán a Abraham y su descendencia (Gen
12, 7)que su descendencia se acrecentará y
multiplicará como las estrellas del cielo que él
mismo será bendito y que en él "serán benditas
todas las naciones de la tierra" (12, 3).
27
La generación de Jesucristo es rastreada por San
Mateo hasta Abraham, y aunque en Genealogía de
Nuestro Señor, según San Lucas, él es señalado
como descendiente según la carne no solo de
Abraham sino también de Adán, no obstante, San
Lucas muestra su apreciación de los frutos del
linaje de Abraham, atribuyéndole todas las
bendiciones de Dios sobre Israel a las promesas
hechas a Abraham. Esto hace en el Magnificat,
Lc 1,45 y en el Benedictus o Cántico de Zacarías
Lc 1, 68. Más aún, en la medida que el Nuevo
Testamento sigue la huella de Jesucristo desde
Abraham, así lo hace de todos los Judíos (Lucas,
19,9 13,16) no obstante, cuando esto hace,
está acompañado de una nota de advertencia, no
sea que los Judíos se imaginen que tienen
derecho a poner su confianza en el hecho de su
descendencia carnal de Abraham, sin nada más (Lc,
3, 8).
No es a la descendencia carnal de Abraham a lo
que se le atribuye importancia más bien, es a
la práctica de las virtudes atribuidas a Abraham
en el Génesis. Así en Juan 84i, los Judíos, a
quienes Nuestro Señor estaba hablando, alardean
(33) "Nosotros somos los hijos de Abraham", y
Jesús les replica (39) "Si ustedes fueran hijos
de Abraham obrarían como él".
28
San Pablo, también muestra que él es hijo de
Abraham y se vanagloria en ese hecho como en II
Cor 11, 22, cuando exclama "Ellos son los
hijos de Abraham como lo soy yo". Y de nuevo (Rom
11, 1) "Yo también soy un Israelita, del linaje
de Abraham", y se dirige a los judíos de
Antioquía en Pisidia (Hechos 13,26) como "hijos
del linaje de Abraham". Pero, siguiendo la
enseñanza de Jesucristo, San Pablo no atribuye
demasiada importancia a la descendencia carnal
de Abraham pues él dice (Gal 3, 29) " Y si
ustedes pertenecen a Cristo, entonces son
descendientes de Abraham, herederos en virtud de
la promesa", y de nuevo (Rom 9, 6) "No todos
los que son de Israel son israelitas ni todos
los que son descendientes de Abraham, sus hijos".
Así también podemos observar en todo el Nuevo
Testamento la importancia atribuida a las
promesas hechas a Abraham. En los Hechos 3, 25,
San Pedro recuerda a los judíos la promesa, "en
tu descendencia serán bendecidas todas las
familias de la tierra". Así hace San Esteban en
su discurso antes del Concilio (Hechos 7), y San
Pablo en la Epístola a los Hebreos, 6 13.
29
El pasaje del Génesis más destacado antes de
ellos era 15,6 "Abram creyó en el Señor, y el
Señor se lo tuvo en cuenta para su
justificación". En Romanos 4,1-2, San Pablo
arguye vigorosamente por la supremacía de la fe,
de la cual dice que justificó a Abraham, "si
Abraham fuese justificado por las obras,
tendría de qué gloriarse, pero no delante de
Dios". La misma idea es inculcada en Gálatas
3, donde se discute la cuestión "Recibisteis el
espíritu por las obras de la ley, o por la
obediencia de la fe?" San Pablo decide que es
por la fe y dice "Luego los que tienen fe
serán justificados con el fiel Abraham". Es
claro que este lenguaje, tomado tal cual, y
separadamente de la absoluta necesidad de buenas
obras sostenida por San Pablo, es propenso a
descarriar y efectivamente ha descarriado a
muchos en la historia de la Iglesia.
Por consiguiente, a fin de apreciar por completo
la doctrina Católica de la fe, debemos
suplementar a San Pablo por Santiago 2,17-22
"Lo mismo pasa con la fe si no va acompañada de
las obras, está completamente muerta.
30
Sin embargo, alguien puede objetar Uno tiene
la fe y otro, las obras. A ese habría que
responderle Muéstrame, si puedes, tu fe sin
las obras. Yo, en cambio, por medio de las
obras, te demostraré mi fe Tú crees que hay
un solo Dios? Haces bien. Los demonios también
creen, y sin embargo, tiemblan. Quieres
convencerte, hombre insensato, de que la fe sin
obras es estéril? No fue nuestro padre Abraham
justificado por sus obras, y por las obras su fe
se hizo perfecta?"
Realmente, en la fe de Abraham Dios todopoderoso
selló una alianza eterna con el género humano, y
Jesucristo es el cumplimiento definitivo de esa
alianza. El Hijo unigénito del Padre, de su
misma naturaleza, se hizo hombre para
introducirnos, mediante la humillación de la cruz
y la gloria de la resurrección, en la tierra de
salvación que Dios, rico en misericordia,
prometió a la humanidad desde el inicio.
31
Juna Pablo II dice que el modelo insuperable del
pueblo redimido, en camino hacia el cumplimiento
de esta promesa universal, es María, "la que
creyó que se cumplirían las cosas que le fueron
dichas de parte del Señor" (Lc 1, 45). María,
hija de Abraham por la fe, además de serlo por
la carne, compartió personalmente su
experiencia. También ella, como Abraham, aceptó
la inmolación de su Hijo, pero mientras que a
Abraham no se le pidió el sacrificio efectivo de
Isaac, Cristo bebió el cáliz del sufrimiento
hasta la última gota. Y María participó
personalmente en la prueba de su Hijo, creyendo
y esperando de pie junto a la cruz ( Jn 19, 25).
Era el epílogo de una larga espera. María,
formada en la meditación de las páginas
proféticas, presagiaba lo que le esperaba y, al
alabar la misericordia de Dios, fiel a su pueblo
de generación en generación, expresó su adhesión
personal al plan divino de salvación y, en
particular, dio su "sí" al acontecimiento
central de aquel plan, el sacrificio del Niño que
llevaba en su seno.
Como Abraham, aceptó el sacrificio de su Hijo.
32
Hoy nosotros unimos nuestra voz a la suya, y
con ella, la Virgen Hija de Sion, proclamamos
que Dios se acordó de su misericordia, "como lo
había prometido a nuestros padres, en favor de
Abraham y su descendencia por siempre" (Lc 1, 55).
33
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