Diferentes Factores Psicosociales en la Diabetes Mellitus Tipo 1 - PowerPoint PPT Presentation

Loading...

PPT – Diferentes Factores Psicosociales en la Diabetes Mellitus Tipo 1 PowerPoint presentation | free to download - id: 27d258-ZWYxN



Loading


The Adobe Flash plugin is needed to view this content

Get the plugin now

View by Category
About This Presentation
Title:

Diferentes Factores Psicosociales en la Diabetes Mellitus Tipo 1

Description:

en la Diabetes Mellitus Tipo 1. Por Jaime Ernesto Vargas-Mendoza ... La Diabetes Mellitus (DM) es uno de los temas m s relevantes en el cuidado de la ... – PowerPoint PPT presentation

Number of Views:568
Avg rating:3.0/5.0
Slides: 23
Provided by: Asoc46
Learn more at: http://www.conductitlan.net
Category:

less

Write a Comment
User Comments (0)
Transcript and Presenter's Notes

Title: Diferentes Factores Psicosociales en la Diabetes Mellitus Tipo 1


1
Diferentes Factores Psicosociales en la Diabetes
Mellitus Tipo 1
  • Por Jaime Ernesto Vargas-Mendoza
  • Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.
  • 2009

2
La Diabetes Mellitus como un problema
biopsicosocial multidimensional
La Diabetes Mellitus (DM) es uno de los temas más
relevantes en el cuidado de la salud, debido a su
prevalencia (4 5 de la población en los países
desarrollados), a las consecuencias físicas y
psicosociales sobre los pacientes (Barrett, 2004)
y al impacto económico sobre la sociedad (Rubin,
Altman Mendelson, 1994). La Diabetes es la
enfermedad endócrina incurable más extendida,
asociada a una insuficiencia de insulina absoluta
o relativa.
3
Una multitud de estudios han demostrado que no es
posible mejorar la calidad de vida relacionada
con la salud (CVRS), si no consideramos todas las
dimensiones del funcionamiento personal, como
serían, la esfera física, la social y, sin duda,
la psicológica. Un enfoque completo sobre la
persona que sufre esta enfermedad, garantiza
mayor éxito en el manejo de la diabetes y en el
ajuste psicosocial del paciente. Sin embargo, la
efectividad de tal enfoque depende de que
tengamos una clara comprensión de las complejas
interrelaciones entre variables de diferentes
niveles, sus relaciones causa-efecto y el
desarrollo de métodos de intervención
adecuados. Este entendimiento implica un profundo
estudio de las relaciones psicosomáticas y
somatopsíquicas de la Diabetes.
4
  • De fundamental importancia resulta la comprensión
    de estas interacciones en la Diabetes Mellitus
    Tipo 1 (DM1). La influencia de la DM1 sobre la
    calidad de vida está determinada por las
    siguientes condiciones.
  • La DM1 afecta principalmente a gente joven y
    acompaña al paciente durante el periodo de su
    vida donde se espera la más intensa actividad
    social, de tipo ocupacional, romántica o marital
    o ejerciendo el rol de padre (o madre). La
    manifestación de la DM1, en contraste con la DM2,
    usualmente es impetuosa y frecuentemente se
    asocia con hospitalización en estado crítico. El
    diagnóstico inesperado es un trauma psicológico
    significativo para los jóvenes y sus familias.

5
  • La DM1 implica una verdadera amenaza a la vida,
    asociada con el desarrollo de estados agudos de
    hipo e hiperglicemia, así como complicaciones de
    largo término (nefropatía, retinopatía,
    polineuropatía, neuropatía autonómica, etc.).
  • Las complicaciones diabéticas reducen las
    esperanzas de vida (entre 10 30), así como su
    calidad, además de que incrementan los riesgos de
    minusvalía (ceguera, amputaciones de
    extremidades, etc.). Esto se agrava si
    reconocemos que no hay una protección social
    adecuada para estas personas con capacidades
    diferentes.
  • La DM1 y sus complicaciones llevan a un
    deterioro de la capacidad económica de los
    pacientes, discriminación laboral y otras
    dificultades sociales.

6
  • Como resultado de la terapia de reemplazo de la
    insulina, la DM1 lleva a la necesidad de
    reorganizar los hábitos y el estilo de vida del
    paciente. A este se le pide que mantenga un
    régimen de manejo, para prevenir que no ocurran
    estados agudos de hipo e hiperglicemia, así como
    complicaciones de largo plazo.
    Este régimen incluye múltiples inyecciones
    diarias de insulina, auto-ajustes en las dosis
    de insulina, supervisión de los niveles de
    glucosa en sangre, restricciones dietéticas, uso
    adicional de medicamentos y la implementación de
    procedimientos específicos para prevenir y tratar
    las complicaciones diabéticas, etc.
  • Así como en cualquier enfermedad crónica, los
    pacientes se tienen que mantener en un contacto
    próximo con los centros de salud y los hospitales.

7
La naturaleza de la enfermedad y sus efectos
sobre la calidad de vida del paciente, se
determina por las características mismas de la
enfermedad y los rasgos de personalidad del
paciente. La DM1 sirve como un modelo gráfico de
las influencias mutuas entre la esfera
psicológica y la esfera somática. En particular,
es un hecho que la activación emocional pone en
marcha los sistemas simpatico-adrenérgicos que
hacen que se liberen catecolaminas que a su vez
producen incrementos en el nivel de glucosa en la
sangre. Esto ha servido de base para investigar
el papel del estrés en el desarrollo y
manifestación de la DM. Los hallazgos empíricos
sugieren un posible involucramiento del estrés
psicológico en la patogénesis de la DM, aunque
los mecanismos con que esto ocurre aún no están
claros (Wales, 1995).
8
Los datos en la DM2, en general, son más
demostrativos. Mooy, de Vries,
Grootenhuis, Bouter Heine (2000) proporcionan
evidencia de que el estrés crónico y las
situaciones estresantes de la vida, producen un
daño en la tolerancia de la glucosa y un
incremento en la resistencia a la insulina, que
son síntomas iniciales de la DM.
9
Aspectos Psicosociales en la Diabetes Mellitus.
El tratamiento de la diabetes no solo esta
determinado por la posibilidad de mejorar la
calidad de vida y el funcionamiento psicosocial,
sino también (y posiblemente en primer lugar),
por la necesidad de promover el ajuste conductual
ante la enfermedad. En otras palabras, se trata
de alentar la adherencia al tratamiento, ya que
la DM y particularmente la DM1, es una enfermedad
cuyo control está prácticamente en las manos del
paciente (95, de acuerdo
a los datos de Anderson, 1985). Forzar la
adherencia al régimen de tratamiento de la
diabetes es una de las principales tareas del
psicólogo en el manejo de estos pacientes (Harris
Lustman, 1998), ya que la expectativa de vida y
la calidad de esta, depende del grado de
compromiso que tenga con su auto-cuidado.
10
Como lo reportan Toljamo y Hentinen (2001) y lo
confirma la práctica, la adherencia al
tratamiento no siempre resulta en un control
glicémico óptimo. Sin embargo, el fracaso en la
ejecución de los procedimientos de auto-cuidado,
generalmente produce una descompensación
metabólica. A veces estas dificultades para
adaptarse a la enfermedad llevan a una
inestabilidad metabólica persistente, con
fluctuaciones incontrolables e impredecibles, de
los niveles de glucosa en la sangre, acompañada
de frecuentes episodios de severa hipo e
hiperglicemia (ketoacidosis), teniendo como
consecuencia frecuentes hospitalizaciones. Este
curso de la enfermedad se conoce como fragilidad
diabética y es más típica de mujeres jóvenes,
pero puede también observarse en la DM2 (Schade
Burge, 1995).
11
La etiología y los mecanismos de la DM frágil,
aún no son completamente claros. Se
han considerado de importancia condiciones
médicas comórbidas como la incapacidad para
reconocer la hipoglucemia, la resistencia a la
insulina, la secreción inapropiada de hormonas
contrareguladoras y varias otras
condiciones fisiológicas. No obstante, muchos
investigadores enfatizan factores de naturaleza
psicosocial (Schade
Burge, 1995 Schade, Eaton, Drumm Duckworth,
1985).
12
Estos factores son muy diversos. Incluso médicos
con experiencia, no siempre pueden detectarlos.
Es probable que, la ausencia de bases
fisiológicas obvias para la fragilidad diabética
pueda considerarse como evidencia de
determinantes psicosociales subyacentes (Schade
et al, 1985). Estos pueden incluir la inhabilidad
o rechazo del paciente para cooperar con el
equipo que cuida su salud, desórdenes afectivos,
niveles de estrés que exceden las habilidades de
afrontamiento del paciente, actitudes
manipuladoras, etc. De hecho, fue el problema de
la no adherencia lo que hizo que el médico
reconociera la necesidad de cooperar con el
psicólogo y sirvió de impulso para una
investigación interdisciplinaria de gran escala
sobre los mecanismos de los pacientes con DM,
para adaptarse a ella.
13
En particular, existe una extensa cantidad de
datos empíricos sobre el alto riesgo de
desórdenes ansiosos en los pacientes con DM
desórdenes de ansiedad generalizada se
diagnostican en un promedio del 14 de los
pacientes con DM. Sintomatología subclínica de
ansiedad se manifiesta en un 40 de los pacientes
con DM, en comparación con el 27 de la población
general (Grigsby, Anderson, Freedland, Clouse
Lustman, 2002). No es de sorprender que en
algunos pacientes con DM1, las preocupaciones
relacionadas con la hipoglicemia severa, permitan
la ocurrencia de desórdenes de ansiedad
clínicamente significativos (F40 F41, F43.2 de
acuerdo al ICD-10).
14
El daño de los desórdenes de ansiedad
relacionados con la hipoglucemia radica en que la
ansiedad impide reconocer la hipoglucemia en la
forma en que esta se muestra, pues sus síntomas
son similares (temblor, taquicardia, sudoración),
tratándose de respuestas compensatorias del
sistema nervioso simpático ante reducidos niveles
de glucosa en la sangre. De ahí, se forma un
círculo vicioso Frecuentes episodios de
hipoglucemia ? ansiedad ? dificultad para
diferenciar los síntomas de la ansiedad y la
hipoglucemia ? más frecuentes episodios de
hipoglucemia disfunciones psicosociales
incrementos en la ansiedad, etc. El miedo a la
hipoglucemia fuerza al paciente a escoger al
menor de dos demonios e intencionalmente
mantener altos sus niveles de glucosa en sangre.
Esto, a su vez, contribuye a que progresen las
complicaciones, trayendo fuentes adicionales de
malestar y desórdenes psicosociales.
15
Entre ellas, la posición central sin duda la
ocupa la depresión. Se ha documentado que, en
pacientes con DM, la depresión en promedio es el
doble a la que prevalece en la población general
(Anderson, et al, 2001). El riesgo de depresión
es mayor en personas con un pobre control
glicémico (Lustman et al, 2000) y en aquellos
afectados por las complicaciones de la diabetes
(de Groot et al, 2001). Los investigadores
destacan el papel de factores biológicos,
genéticos, sociales y psicológicos, para el
desarrollo de los desórdenes depresivos en la DM
(Talbot Nouwen, 2000).
16
  • Siendo la depresión un desorden difícil de tratar
    por sí mismo, cuando se presenta con una
    comorbilidad somática (y en particular con DM),
    cobra un significado especial, pues
  • Impide la adherencia al régimen, causando
    deterioro en el control metabólico.
  • Reduce la efectividad en la comunicación
    médico-paciente.
  • Se asocia directamente con la hiperglicemia
    (independientemente de la adherencia al régimen).
  • Aumenta la mortalidad relacionada con la
    diabetes, así como la probabilidad de
    complicaciones micro y macrovasculares y con
    ello, de incapacidades.
  • Reduce la calidad de vida del paciente.

17
El tratamiento psicoterapéutico y
psicofarmacológico de la depresión, no solo
alivia al paciente de preocupaciones, sino que
promueve su bienestar general, restaura un sueño
normal y los hábitos alimenticios, que son de
gran importancia en la DM, mejora la actividad
física, la satisfacción del paciente y su control
metabólico (Lustman Clouse, 2002). Sin embargo,
estos beneficios potenciales frecuentemente se
quedan en promesas, debido a la notoria falta de
identificación de la depresión en los pacientes
con DM. En particular, de acuerdo con Rubin,
Ciechanowski, Egede, Lin y Lustman (2004), un
diagnóstico y tratamiento temprano de la
depresión solo ocurre en menos del 25 de los
casos.
18
La evaluación y el tratamiento de los desórdenes
afectivos adquiere particular importancia debido
a que la investigación ha presentado una
confirmación convincente sobre sus mecanismos
psicológicos subyacentes en la DM, esto es, la
posibilidad de considerar su prevalencia
incrementada como resultado de un estrés
emocional crónico vinculado a la diabetes (Talbot
et al, 1999). Podría concluirse que en muchos
pacientes, ciertos síntomas afectivos evidentes
(depresión y ansiedad) son resultado de un a
pobre adaptación a la enfermedad a la que
contribuye una frustración social generalizada
(incluyendo un bajo nivel de apoyo social) y un
estrés incrementado, en combinación con
habilidades de afrontamiento insuficientes o
inapropiadas (Wasserman et al, 2002).
19
La habilidad del paciente para confrontar
situaciones estresantes cobra importancia a la
luz de los resultados del estudio de Peyron y
McMurry (1992), quienes notaron que el estrés
estaba asociado a un pobre control glicémico solo
en pacientes que usaban estrategias de
afrontamiento inefectivas. En otras palabras, una
confrontación efectiva puede proteger al
individuo de los efectos adversos del estrés.
Así, la efectividad de las conductas de
afrontamiento se conecta con la adaptación
psicosocial general de los pacientes con DM, así
como a su salud mental y física, haciendo que la
supervisión de los estilos de afrontamiento sea
una actividad necesaria para una adecuada
prevención de los disturbios psicosociales, la
falta de adherencia y la descompensación
metabólica en los pacientes con DM.
20
Una red social de apoyo positivo puede funcionar
como filtro , reduciendo el vínculo entre una
patología somática severa y la depresión (Connell
et al, 1994), y también entre el estrés y el
control glicémico (Griffith et al, 1990). La
significancia del ambiente social resulta
particularmente prominente para los niños y los
adolescentes (Hauser et al, 1990). Los conflictos
familiares, el desinterés por las motivaciones y
las necesidades de los menores, la atención
insuficiente al manejo de la enfermedad, llevan
inevitablemente a la descompensación metabólica
y, cuando se convierte en una condición crónica,
contribuyen al rápido desarrollo de
complicaciones a largo plazo.
21
REFERENCIA Wasserman, L. I. y Trifonova,
E. A. Diabetes Mellitus as a Model
of Psychosomatic and Somatopsychic
Interrelationships The Spanish
Journal of Psychology, 2006, Vol. 9,
No. 1, 75-85
22
  • En caso de citar este documento por favor utiliza
    la siguiente referencia  
  • Vargas-Mendoza, J. E. (2009) Diferentes factores
    psicosociales en la Diabetes Mellitus Tipo 1.
    México Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.
    En http//www.conductitlan.net/factores_psicoso
    ciales_diabetes_mellitus.ppt
About PowerShow.com